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  • U.S./El Salvador Report 2/1/14

    Producer/Host: Kathleen March

    Transcript:

    This is Kathleen March with WERU’s US-El Salvador Report. This week’s topic is the effect of US anti-drug policies on the Central American environment, particularly deforestation. The report has been prepared in collaboration with Radio Sumpul and US-El Salvador Sister Cities.
    Por culpa del narcotráfico ha habido una deforestación de la selva centroamericana. Las zonas protegidas se convierten en la nueva base de salida de la droga hacia Estados Unidos. Esto lo indicó un informe reciente, que relaciona el problema del medio ambiente con la política antidrogas de Washington. Los narcotraficantes talan los bosques tropicales para crear áreas de aterrizaje y rutas clandestinas para transportar sus mercancías. Otras zonas forestales han sido convertidas en falsas explotaciones agrícolas para blanquear el dinero de la droga. Esta información fue publicada en la revista estadounidense Science.
    El deterioro en zonas extensas que se detecta en áreas remotas, sobre todo de Honduras, Guatemala y Nicaragua, parece ser resultado directo de las políticas antidrogas de Estados Unidos. Esta es la observación de Kendra McSweeney, profesora de la Ohio State University y autora principal del artículo. McSweeney explica que “En respuesta a la campaña contra las drogas en México, los narcotraficantes comenzaron hacia 2007 a desplazarse más al sur de América Central, para encontrar nuevas rutas en zonas aisladas para el tránsito de las drogas, sobre todo cocaína, procedente de América del Sur en ruta hacia Estados Unidos”.
    Desde 2000 el índice de deforestación en Honduras, Guatemala y Nicaragua ha sido de los más altos de América Latina e incluso en el mundo. En Honduras, por ejemplo, se calcula que la deforestación anual se ha más que cuadruplicado entre 2007 y 2011. Esta situación coincide con el marcado aumento del tráfico de cocaína en el país.
    “Cuando los narcotraficantes llegan traen el desastre ecológico con ellos”, en palabras de McSweeney, quien lleva más de 20 años estudiando las interacciones de los grupos indígenas con el entorno natural en Honduras. “Desde 2007, comenzamos a ver tasas de deforestación como nunca antes y cuando les preguntamos a los indígenas sobre este fenómeno todos apuntan con el dedo a los narcotraficantes”, dice esta experta.
    La desaparición de bosques ocurre sobre todo en el Corredor Biológico Mesoamericano. Este corredor tiene una increíble biodiversidad que incluye la mayor parte de los países de América Central. También se encuentran varios parques nacionales en esta zona. Se supone que este corredor está protegido aunque sufre desde hace años pérdidas de su área forestal por culpa de una gestión pública sin fuerza, régimenes de propiedad, el alto índice de pobreza, los cambios climáticos, la tala ilegal de árboles y el desarrollo de la agroindustria. Las actuaciones de los narcotraficantes aumentan los problemas, dice McSweeney.
    También el tráfico de drogas de estas regiones pobres se percibe de otras maneras. Por ejemplo, a la persona de fuera a menudo se le pide cambio de billetes de 20 dólares. Sin embargo, esto ocurre en lugares donde los residentes no tienen mucho efectivo y menos van a tener dólares. La presencia de estos billetes muestra que el dinero de la droga circula libremente. “Hemos oído estas mismas anécdotas de especialistas agrícolas, geógrafos y ecologistas que trabajan en esas áreas”, dice McSweeney.
    El dinero de la droga estimula a los especuladores de tierras y a los traficantes de madera a acelerar sus actividades, y los que más sufren son los pueblos indígenas, protectores de la selva y el bosque. Los narcotraficantes también convierten los bosques en tierras de cultivo a fin de reciclar y blanquear sus ganancias. Si la transformación de las tierras de esta manera ocurre principalmente en zonas ecológicas protegidas – y por lo tanto son actividades ilegales – esto lleva a los traficantes a utilizar su dinero para comprar (sobornar) a funcionarios de los gobiernos locales.
    La política de Estados Unidos para combatir el narcotráfico al sur de sus fronteras tiene efectos extensos y con frecuencia imprevistos, como en el ejemplo del impacto en los bosques tropicales. “La campaña militar antidrogas de Washington lo que ha hecho sobre todo es impulsar las operaciones de los traficantes a los ecosistemas más remotos” y a costa suya.
    McSweeney sugiere que se tenga en cuenta el último informe (de 2013) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la lucha contra las drogas. El documento dice que se reconsidere el enfoque punitivo, que se trate la droga más como un problema de salud pública, lo cual también podría beneficiar al medio ambiente. “Las políticas antidrogas son también políticas de conservación”, dijo la geógrafa. “Reformar las políticas antidrogas podría aliviar algunas de las presiones sobre la selva que está desapareciendo en América Central”.
    This has been Kathleen March with WERU’s US-El Salvador Report. This week we discussed the effect of US anti-drug policies on the Central American environment, particularly deforestation. The report has been prepared in collaboration with Radio Sumpul and US-El Salvador Sister Cities.

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    Published on February 1, 2014 · Filed under: U.S./El Salvador Report;
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