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  • U.S./El Salvador Report 3/16/13

    Producer/Host: Kathleen March

    Transcript:

    This is Kathleen March with WERU’s US-El Salvador Report. Our topic this week is the role of James Steele in El Salvador and Irak . The report has been prepared by the University of Maine in collaboration with Radio Sumpul and US-El Salvador Sister Cities.
    El gobierno estadounidense eligió a un veterano de la guerra en El Salvador para entrenar escuadrones paramilitares en Irak responsables de torturas, según un documental del Servicio Árabe de la BBC y el periódico The Guardian. James Steele fue a Irak para emplear la ‘opción salvadoreña’, según Celerino Castillo, exagente de la oficina antinarcóticos de EE.UU. en El Salvador, entre 1984 y 1991. La guerra en Irak ha visto más de 120 mil muertos, cerca de 4.400 de ellos soldados estadounidenses.
    El documental, “James Steele, el hombre misterioso de EE.UU. en Irak”, investiga cómo Washington “financió una letal fuerza paramilitar para combatir a los opositores a la presencia estadounidense”, y “la historia del hombre enviado por el Pentágono a Irak por su experiencia en operaciones de contrainsurgencia en El Salvador”. Steele sirvió en la guerra de Vietnam, de 1968 a 1969. En el conflicto salvadoreño ganó fama de experto en contrainsurgencia. Steele llegó en 1984, como líder de asesores militares estadounidenses que trabajaban con el ejército salvadoreño. Castillo dijo que por ser Steele comandante de los asesores, nada se hacía sin su autorización; había que erradicar la guerrilla. “Está bien documentado que se cometieron grandes masacres”.
    Al final de la guerra, había 75.000 civiles muertos y un millón de refugiados. La derrota de la guerrilla fue considerada en Washington un éxito. Se dijo que “un joven y entonces ambicioso mayor de 33 años, David Petraeus, visitó El Salvador para estudiar la campaña de contrainsurgencia”. Casi 20 años después, Petraeus, comandante de la fuerza multinacional en Irak, empleó los conocimientos de Steele para combatir la insurgencia allí. Al comienzo no esperaban una insurgencia iraquí; enviaron policías civiles retirados como Douglas Brand y Jerry Burke. Llegó a haber más de 3.000 muertos al mes en Irak. Brand llegó a Irak en 2003; Steele llegó a Bagdad como asesor en temas de energía.
    La insurgencia sorprendió a Washington. El secretario de Defensa Rumsfeld cambió de estrategia; se armaron milicias de chiítas, viejos enemigos de Saddam Hussein y los sunitas. “Rumsfeld decidió que el entrenamiento policial sería hecho por militares”, dijo Brand. Así surgieron los comandos policiales especiales, bajo el general Adnan Thabit. “Petraeus me visitó y me envió dos asesores, Steele y el coronel James Coffman, y prometió que nos apoyaría. La primera ayuda que recibimos fueron 150 camionetas “, informa Thabit.
    En Samarra, un centro de operaciones de los comandos especiales, un equipo de The New York Times encontró la conexión entre Steele y los comandos”… en Samarra … escuché a soldados estadounidenses que decían haber visto prisioneros colgados de barras como animales después de una cacería y habían sido testigos de torturas”, dijo Maass. El periodista Peter Maass y el fotógrafo Gilles Peress convencieron al general Petraeus de que les permitiera hablar con los comandos en Samarra. James Steele fue su guía. Un ex prisionero de Samarra le dijo a la BBC: “Nos esposaban con los brazos por detrás de la espalda y nos tapaban los ojos, nos colgaban del techo hasta que se nos dislocaban los hombros”.
    Peter Maass fue invitado por Steele a entrevistar a un insurgente saudita. “Entramos y lo primero que vi fue un guardia iraquí golpeando un prisionero, pero me llevaron no al hall principal sino a otra oficina donde trajeron al saudita y había sangre goteando de un lado de un escritorio. Durante la entrevista se escuchaban gritos tan fuertes y aterradores que Steele se paró y fue a ver qué ocurría. Mientras estuvo fuera pararon los gritos, luego volvió y seguimos con la entrevista”.
    Petraeus dijo que no sabía nada de las milicias en los comandos policiales. Muntadher al-Samari, general del ejército iraquí entre 2003 y 2005, vio las torturas y trató de detenerlas en la biblioteca local, donde los comandos policiales interrogaban detenidos. “Recuerdo un joven de 14 años atado a una de las columnas de la biblioteca con sus piernas por encima de la cabeza. Todo su cuerpo estaba azul del impacto de los cables con los que había sido golpeado”, dijo el ex militar iraquí. En el programa Frontline de EE.UU, Petraeus afirmó: “No vi milicias en las fuerzas especiales de policía mientras estuve en Irak”. Thabit le dijo a la BBC: “Hasta que yo dejé mi cargo los estadounidenses sabían todo lo que hacía, sabían lo que pasaba en los interrogatorios y parte de la inteligencia sobre los detenidos provenía de ellos. Están mintiendo”.
    Las convenciones internacionales exigen que las fuerzas extranjeras que ven abusos de prisioneros intervengan. “Uno de los detenidos estaba gritando y Steele justo estaba fuera lavándose las manos, abrió la puerta y vio al prisionero colgando de sus piernas cabeza para abajo, pero no reaccionó. Cerró la puerta y volvió a la oficina de los asesores” Según un sobreviviente de los interrogatorios: “los comandos comenzaron a liberar algunos detenidos diciendo que volverían con sus familias, pero los mataban y tiraban sus cuerpos en las calles de Bagdad”.
    La publicación de miles de cables diplomáticos estadounidenses por Wikileaks en 2005 reveló que la embajada en Bagdad informó a Washington sobre los abusos de los comandos. Uno dice: “Nos siguen inquietando los informes de que las unidades comandadas por Thabit se han pasado del límite”. Entre los Wikileaks una orden militar pide a las tropas estadounidenses “notar pero no investigar la tortura de iraquíes por iraquíes salvo que reciban orden de actuar”.
    Steele y Petraeus salieron de Irak en 2005. Un año después en la guerra había hasta 3.000 muertos al mes. Rumsfeld renunció como secretario de Defensa a fines de 2006; no respondió a la BBC para una entrevista. Tampoco Steele respondió.
    Muntadher al-Samari renunció al ministerio del Interior; huyó a Jordania. Está dispuesto a declarar sobre los hechos. “Estoy dispuesto a ir a la Corte Internacional y jurar que altos oficiales como James Steele fueron testigos de crímenes contra los derechos humanos en Irak, pero no pusieron fin al abuso ni castigaron a los perpetradores”.
    This has been Kathleen March with WERU’s US-El Salvador Report. Our topic this week was the role of James Steele in El Salvador and Irak . This report was prepared by the University of Maine in collaboration with Radio Sumpul and US-El Salvador Sister Cities.

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    Published on March 16, 2013 · Filed under: U.S./El Salvador Report;
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